La instalación de la Orden del
Temple en la localidad duraría
hasta el primer tercio del
siglo XIV, no sin una
histórica resistencia a dejar
la ciudad que daría pie al
nacimiento de la leyenda que
hace referencia a la "torre sangrienta" y
a los acontecimientos que
hablan de la muerte en la
misma de los últimos
caballeros templarios, que se
negaron a dejar Jerez, que en
el año 1397, sería donada por
el rey Enrique II a la Orden
de Santiago.
Con la Orden de
Santiago la ciudad
contemplaría años de expansión
urbanística y demográfica,
llegando a ser a finales del
siglo XV, la localidad
extremeña más poblada de las
que estaban regidas por la
orden, situándose su población
en torno a los 8.500
habitantes.
Xerez de
Badajoz,
con este nombre se conocería a
Jerez hasta finales de la Edad
Media, recibiría el título de
ciudad en 1525, reinando en
España Carlos I, y
conociéndose como Jerez de los
Caballeros unos años después.
Esta ciudad extremeña fue la
cuna entre otros de Vasco Núñez de Balboa,
descubridor del Océano
Pacífico y de su compañero Diego de Albitez,
de Hernando Méndez de
Soto y Carlos
Enríquez,
conquistadores de la Florida.