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El día 12 la
ciudad fue bombardeada por los aires y empezaron las
deserciones en masa. El día 13 Badajoz estaba sin luz
eléctrica y rodeada de enemigos por todas partes. Sólo
conservaba sus murallas del siglo XVIII, defendidas por
grupos de milicianos y de soldados
la tarde del día 13,
Castejón lanzó a sus hombres contra las murallas de la
ciudad. Se combatió en varios sectores: Puerta del Pilar,
Fuerte de la Pardalara, Puerta de la Trinidad, por donde
atacó Asensio, y Cuartel de Menacho. El comandante Alonso
y los milicianos rechazaron con fuego de ametralladoras el
primer asalto. La guardia civil de Badajoz aprovechó la
confusión del combate para sublevarse por la espalda. Los
tiroteos internos no cesaron en toda la noche
Al amanecer del día
14, la artillería rebelde abrió fuego contra las murallas
de Badajoz. Este intenso bombardeo duró varias horas y
destrozó las murallas y las viviendas de los alrededores.
Alvarez del Vayo asegura que el armamento venía
directamente de Portugal en camiones
Por la tarde
recomenzó el asalto por las brechas que había abierto la
artillería. Las tanquetas de la columna de Asensio
forzaron la Puerta de la Trinidad, derruida por los
impactos, y los legionarios se lanzaron de nuevo al
asalto; el fuego de las ametralladoras volvió a parar de
nuevo sus grandes impulsos y a ocasionarles numerosas
bajas. A pesar de las grandes pérdidas -127 en el primer
momento-, los legionarios de la 16 compañía echaron pie en
la ciudad y establecieron los primeros escalones para su
conquista
A las cuatro de la
tarde, los rebeldes dominaban ya gran parte de la ciudad,
pero la lucha callejera continuaba, y continuará hasta el
anochecer. En la catedral se refugiaron cincuenta
milicianos y pelearon hasta quedarse sin municiones; luego
fueron capturados y ejecutados ante el altar mayor -pese a
que se ha dicho que se suicidaron, la verdad es que fueron
ejecutados a los pies del altar mayor por los legionarios
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