Su
construcción empezó en 1232, poco después de la
llegada de los cristianos a Badajoz, pero sus obras no
finalizaron hasta cinco siglos más tarde fundiéndose
en el edificio los estilos góticos, renacentista y
barroco.
Son de gran
interés sus tres puertas, la torre y el magnífico
interior del templo con retablos de gran riqueza artística
y monumental. La extraordinaria lámpara que cuelga del
crucero pesa 3750 kilos y fue declarada Monumento Histórico
Artístico en 1931.

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