
Es el
monumento más representativo de la ciudad junto a la
Torre de Espantaperros.
Está
formada por dos torres cilíndricos fabricados en
mapostería y coronados por almenas, ceñidos por un
cordón entorchado por granito. La obra fue concluida en
1551 y constituyó la principal puerta de la ciudad,
siendo el lugar donde se realizaban los controles
aduaneros. Los torreones hasta finales del siglo XIX
sirvieron de prisión real.
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